
La Huerta y la Máquina est une initiative récente qui rassemble un ensemble de pratiques dans la perspective de contribuer à un mouvement plus large de promotion de la consommation responsable dans la ville de Quito. Parmi ses activités : la construction des potagers urbains, l’organisation d’expositions et de marchés, travaux à partir de bois recyclé, et beaucoup d’autres en lien avec la préservation et le droit à l’alimentation. De la sorte, La Huerta y la Maquina participe à la vie du quartier La Floresta et se propose comme lieu de sensibilisation et d’éducation aux consommateurs urbains.
La Huerta y la Máquina es una iniciativa joven que se piensa desde un conjunto de prácticas que van tejiendo un movimiento más amplio que promueve el consumo responsable en la ciudad de Quito. Con la construcción de huertos urbanos y la organización de exhibiciones o de ferias, trabajos en madera reciclada, muchas de las actividades relacionadas a la conservación y al derecho a la alimentación, la Huerta y la Máquina participa a la vida del barrio de la Floresta y se ofrece como un lugar de sensibilización y de educación a los consumidores urbanos.
Démarrage : Mai 2017
Lieu de réalisation : La Floresta, Quito
Origine et spécificités du financement : Fonds Propres
NON TRADUIT
El proyecto nació con la iniciativa de tres personas que decidieron encontrar un lugar que podría servir de espacio de negocio y de venta pero también de educación al consumo responsable y justo. Frente a la hegemonía de los supermercados de las ciudades sobre la alimentación urbana, la Huerta y la Máquina se piensa como una iniciativa alternativa haciendo parte de un movimiento más amplio de cambiar los costumbres de los ciudadanos urbanos.
– Cambiar el uso del huerto urbano para que no sea decorativo y que sirva a la alimentación de la familia. Se trata de recuperar un legado cultural/natural, rescatando los conocimientos de cultivar la tierra.
– Privilegiar el consumo de su huerto que permite una trazabilidad completa de la producción.
– Educar al consumidor para pensar su consumo como un acto que puede tener buenas externalidades y sobre todo hacia los productores.
– Permitir a los productores de recibir un precio justo por la venta de sus productos.
– Construcción de huertos urbanos con madera reciclada, financiada por los beneficiarios.
– Capacitación y seguimiento de los huertos.
– Venta de plantas, organización de talleres para capacitar y educar los consumidores (construcción de su huerto, manejo de plantas,…), y organización de una feria orgánica todos los sábados.
– Organización de exhibición cultural (como la de “La Ciudad es nuestro huerto” que permitió tener una mirada internacional de la alimentación e inspirarse de las experiencias distintas). Se trata de salir del lenguaje académico para concientizar al consumidor.
– Impactos micro hacia los consumidores (al nivel del barrio de la Floresta): influencia de la visión de los consumidores del barrio y oferta de una posibilidad alternativa de consumo.
– Lugar de encuentros entre consumidores pero también con directamente con los productores que vienen a vender sus productos.
Unión de tres conocimientos complementarios entre:
– consumo/huertos urbanos.
– reciclaje/carpintería.
– educación y cultura.
Colaboración con otras organizaciones variables puntuales sobres unos proyectos (Fundación Rosa Luxembourg, Zapallo Verde, Colectivo agroecológico).
Tema económico y falta de recursos es el mayor problema para ampliar las actividades de la empresa (gestos administrativos son altos como lo de los salarios). La inversión de los beneficiarios es un obstáculo en la implementación de huertos.
Difícil de enfocarse solo en un tema (ejemplo del consumo más que de los mercados) y solo en una zona geográfica a pesar de las distintas ramas que tiene la alimentación urbana.
– Venta de plantas y de huertos para aumentar la rentabilidad de la empresa.
– Apoyarse en las redes locales, nacionales o también internacionales para fortalecer sus actividades.
– Acceder a fondos nacionales o internacionales para que los beneficiarios no tengan que pagar para tener un huerto.
– Diversificar las actividades y profundizar las relaciones con los actores vecinos del barrio para dinamizar la vida del barrio en el entorno del consumo responsable (ejemplo de la creación de un huerto urbano compartido por los restaurantes del barrio).
– Ampliar la zona de las acciones y encontrar posibilidades de implementación de estas actividades en barrios más populares como La Vicentina.
Tener el tema educativo como hilo directo de sus acciones y acercarse lo más cerca de los consumidores para poder generar un cambio.
– Influencia de los supermercados en la organización del espacio urbano y de la vida del barrio con las repercusiones que tienen hacia las tiendas de verduras y los pequeños productores.
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Pour citer un texte publié par RESOLIS:
Petit Monique, « Atelier 44, un atelier de menuiserie où l’esprit et le geste ne font qu’un », **Journal RESOLIS**