
La Banque Alimentaire de Quito (BAQ) a été créée pour changer la réalité paradoxale, celle de l’absurde gaspillage alimentaire dans une ville où des personnes souffrent de la faim. La BAQ récupère les aliments qui sont arrivés au bout du cycle de la commercialisation, mais qui sont encore aptes à la consommation humaine et les distribue aux personnes aux ressources limitées.
El Banco de Alimentos de Quito (BAQ) se creó para cambiar una realidad contrastante, la del absurdo desperdicio de alimentos en una ciudad que tiene personas que sufren de hambre. El BAQ recupera alimentos que han llegado al final de su ciclo de comercialización, que aún son aptos para el consumo humano y los distribuye a personas de escasos recursos.
Démarrage : 12 avril 2003
Lieu de réalisation : Quito
Origine et spécificités du financement : Fonds propres avec l’aide d’institutions (Université) et d’autres ressources d’ONG ou de Fondation
Banco de Alimentos de Quito
Quito –Av. P.V. Maldonado S15-283 y Balzar
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La creación del Banco de Alimentos de Quito nace por la preocupación del excesivo desperdicio de alimentos en una ciudad con personas que no pueden asegurar su alimento diario. Un grupo de profesionales, interesados en cambiar esta realidad toman el modelo del Banco de Alimentos de Medellín para aplicarlo en Quito. El Banco de Alimentos de Medellín, brindó capacitación y asesoría a los fundadores del Banco de Alimentos de Quito, para que iniciara su trabajo. El proyecto arrancó con medios muy humildes y fue creciendo poco a poco con el trabajo de fundadores, voluntarios y benefactores.
Desde su inicio, el Banco de Alimentos de Quito siguió el objetivo de “evitar desperdicio de alimentos brindando soluciones integrales para combatir el hambre, redistribuyendo alimentos a personas con escasos recursos”.
Esta iniciativa se basa en la recuperación de los alimentos que han llegado al final de su ciclo de comercialización, tanto en centrales de abasto mayoristas como en empresas de alimentos, con la ayuda de voluntarios. Todo el alimento recuperado se distribuye a las personas que los necesitan.
– Elección de beneficiarios según el mapa de pobreza y de desnutrición de la ciudad de Quito (creación de un informe socio-económico para elegir los beneficiarios prioritarios y evaluar las cantidades necesitadas en respecto a los ingresos y a la estructura familiar). Se realiza después una verificación en el domicilio del o de las solicitante para comprobar las informaciones.
– Recolección de los alimentos en fin de ciclo de comercialización en distintos supermercados (fecha de caducidad próxima, defectos de empaque,…) y en un mercado mayorista para frutas y hortalizas. Esto se hace con convenios con las distintas empresas. Se recolecta actualmente 4 toneladas por semana.
– Traslados de los productos en la bodega del Banco de Alimentos que se encuentra en el Sur de la ciudad (prestada por la Universidad Politécnica) y selección de los alimentos (se vende los productos brutos o se transforman los que no pueden ser entregados así gracias a maquinarias y a docentes que saben utilizarlas).
– Distribución a los beneficiarios y distintas instituciones (asociaciones,…). La gente viene a buscar sus productos en respecto a sus necesidades.
– Presentación de informes completos a donantes y benefactores.
– Se han recuperado y distribuido más de 1,5 millones de kilos de alimentos aptos para el consumo humano, que de otra forma se hubieran desperdiciado.
– En el año 2017 se rescataron 101.174 kilos de alimentos que fueron entregados a 9.637 beneficiarios, de los cuales la mitad son niños y niñas en situación de desnutrición. La entrega de alimentos permitió a esta población de mejorar su dieta alimentaria y salir del hambre crónica.
– En el 2017 se procesaron más de 3500 kilos de alimento que no podía ser entregado directamente, se entregaron pulpas de frutas, mermeladas, galletas y carne fortificada con proteína de soya, aliños, harina de huevo.
– El rescate de alimentos en fin de ciclo de comercialización permite de alargar la vida de los productos y tiene entonces un impacto ambiental positivo.
– El rescate de alimentos tiene también un impacto positivo sobre la imagen de las empresas que participan, y sobre sus gastos económicos (ahorro de recursos de personal, transporte, incineración, reducción de impuestos…).
El funcionamiento del Banco de Alimentos, directamente vinculado con la Universidad (Escuela Politécnica Nacional, EPN) le permite facilidades de organización:
– El proyecto compromete no solo a los docentes sino también a los estudiantes que actúan como voluntarios (actores pluridisciplinares que participan a mejorar la iniciativa).
– Todos estos procesos se realizan con el apoyo de los profesionales de la EPN, quienes ayudan a definir el procedimiento que hay que seguir y los controles de calidad que hay que usar en cada caso, de esta forma, actualmente el BAQ puede aprovechar cualquier producto donado para el consumo de sus beneficiarios, logrando que nada se desperdicie.
– Trabajar con la Universidad ofrece también una forma de legitimidad de sus acciones y un reconocimiento de los otros actores institucionales (participación a redes, grupos de trabajo,…).
El Banco de Alimentos de Quito tiene varias colaboradores:
– Proveedores de alimentos como las empresas y supermercados: PRONACA, TOSCANA, CORDIALSA,…
– ONG o fundaciones que participan: CTB Ecuador, Fundación Repsol,…
– Instituciones públicas: Ministerio de Agricultura, CONQUITO (invitación a grupos de trabajo y participación a la definición de una política pública sobre el desperdicio de alimentos,…).
– Ecuador es un país con abundancia de productos frescos disponibles todo el año y sus habitantes están acostumbrado a desperdiciar. Por este motivo uno de los obstáculos más grandes fue crear conciencia acerca del enorme desperdicio de alimentos frente a personas que sufren hambre.
– La diferencia entre “caridad” y “solidaridad” no es muy clara para muchas personas y es una de las razones por la cual no donan productos.
– Algunas empresas tienen políticas de “no donación” de sus productos, para mantener el consumo de sus marcas entre segmentos de la población con poder adquisitivo mayor.
– En Ecuador no existen políticas claras o reglamentación definida para evitar el desperdicio de alimentos.
– Crear vínculos con las empresas para convencerlas a participar al Banco de Alimentos toma mucho tiempo e implica tomar un discurso adoptado y una real estrategia.
– La falta de ayuda directa de las instituciones públicas y el tiempo que pide tejer relaciones con ellas es un obstáculo a los éxitos del proyecto y a su ampliación.
– La desconfianza de las personas, por malas experiencias anteriores, que desconfían de este tipo de proyecto porque piensan que siempre hay un interés individual o político atrás de una apariencia de solidaridad.
– Las perspectivas de ampliación del proyecto, para dar respuesta a las numerosas demandas y solicitudes requiere muchos más medios económicos y el apoyo de varios sectores.
– Trabajo sobre el discurso utilizado, la manera de presentarlo y su promoción para intentar de diversificar sus recursos y acercarse de otros proveedores de alimentos. Adoptar una estrategia comunicacional para valorar el proyecto y hacerlo conocer.
– Participar con actores sociales como FAO, Conquito, para sentar las bases de las políticas contra el desperdicio de alimentos en Ecuador.
– Posicionarse como un actor clave del desperdicio de alimentos y de la lucha contra el hambre en la ciudad para obtener ayudas de los actores públicos e invitaciones a grupos de trabajo (como lo de la definición de una política pública sobre el desperdicio alimentario).
– Trabajo en red con otros Bancos de Alimentos que se crearon en el país (Guayaquil, Cuenca, Loja).
– Intentar de relacionarse con los otros proyectos similares o complementarios en la ciudad.
– Un lugar de acopio de alimentos más grande, equipado con sistemas de refrigeración, estantes y equipos para movilizar y almacenar productos. Más recursos para emplear más personas y entonces ampliar el proyecto para dar respuesta a las personas que esperan una ayuda alimentaria.
– Transparencia del proyecto (destino de donación y seguimiento de los beneficiarios) para garantizar sus acciones y legitimarlas.
– Se trata de una visión de solidaridad y no de mercado: el compromiso de cada uno de los actores es esencial y debe diferenciarse del aspecto económico o de intereses personales o políticos.
Creación de una plataforma informática para determinar los lugares donde se puede recolectar alimentos antes que se desperdicien, con un sistema de alarmas por fechas de caducidad o tipos de alimentos.
Además de crear un vínculo directamente entre las personas que necesitan alimentos ya preparados y quienes pueden donarlos, sin que el Banco de Alimentos se quede como intermediario.
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Pour citer un texte publié par RESOLIS:
Petit Monique, « Atelier 44, un atelier de menuiserie où l’esprit et le geste ne font qu’un », **Journal RESOLIS**